Jamón Ibérico

Los cerdos de Montesano son animales sanos que viven en libertad. Nacen y viven muy cuidados Sol, aire, agua y grandes espacios son su hábitat natural. De los 18 a los 24 meses se dedican acorrer, bañarse, y a alimentarse sólo de productos naturales frescos. La alimentación a base de hierba fresca, flores, plantas aromáticas y grandes cantidades de bellota además de los continuos baños en charcas y arroyos hacen de él un animal campeado, estilizado y bien conformado. Más tarde y durante medio año pasan a las montaneras donde puede comer de 12 a 15 kilos diarios de bellotas alcanzando un peso de 180 kilos.

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El círculo de calidad comienza en las granjas de cría y selección genética de Montesano, donde Una selección genética perfecta y un tronco genético 100% de cerdo Ibérico da origen a unos animales perfectos que son observados y mimados para ser perfectos.

Secaderos controlados, donde tiempo, humedad y temperatura, harán su trabajo, al amparo de tecnologías adecuadas, modernas y efectivas, y de manera muy estable.

Tras un periodo de tres meses los jamones y paletillas de Montesano son trasladados a secaderos naturales y durante 24 meses irán tomando el soberbio aspecto que todos conocemos y deseamos. Aquí, un trabajo de abrir y cerrar de ventanas al aire de la sierra, pura tradición, darán carácter a ese sabor y olor que sólo posee el auténtico jamón y paleta ibérica de Montesano, criado con bellotas de las dehesas de Extremadura. Posteriormente, se trasladan a las bodegas, durante dos años más, dónde las condiciones climáticas y la ausencia de luz junto a las catas del maestro jamonero decidirán, si ya son el producto perfecto y de calidad Montesano.

Además de ser una delicia para el paladar, el jamón ibérico tiene unas propiedades concretas que hacen del jamón un alimento único en el mundo y beneficioso para nuestra salud.

Contrario a lo que mucha gente cree, es un alimento bajo en calorías, tiene un 50% más de proteínas que las carnes frescas y es una importante fuente de vitaminas.

Es antioxidante y tiene un alto contenido en vitamina E. La calidad de la grasa del jamón ibérico de bellota es extraordinaria y contiene un alto porcentaje de ácido oleico, característico del aceite de oliva. Esto facilita la producción de HDL o colesterol bueno en el organismo y reduciendo al mismo tiempo el LDL o colesterol malo.

Por tanto, su consumo moderado ayuda a mantener un adecuado nivel de colesterol y previene las enfermedades cardiovasculares.

También aporta vitaminas del grupo B, principalmente B1 y B2. Es rico en hierro, magnesio, zinc y calcio, pero sobre todo en fósforo. Es un alimento recomendado para dietas hipocalóricas ya que 50 gramos de jamón de bellota 100% ibérico, tan sólo aporta unas 150 kilocalorías.

 
 
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